III

En guijarro caen las tres torres

porque su reflejo las superó en grandeza;

Tomaron posesión de sus vidas y con su

virilidad en el pecho flamearon ardientes.

El gemido  hizo eco en los arcos, triunfantes.

Se arrodillaron las manos de los colosos

en la maraña imprevista del tejido,

componiendo con los dedos

un exhalar ininterrumpido :

jalar, tomar, rasgar, atragantar…

pura memoria de los verbos

que se queda en símbolo y otro tanto,

no tan lejos, en la preñez del reflejo.

III

Es supuesta la enfermedad de todos

cuando miran sin extrañamiento

la enfermedad que te posee.

Hacen de ti,  solitario, el que  anda

tan sano con su vocación.

El que se queja sólo,

hace saludos a su mañana,

o aquel que es un productor de suicidios está

tan lleno de vida como manzana colorada.

Los demás se quejan por enfermos

su psicosis está en su insania,

el virus irremediable de su perdición.

Esta huella no tiembla, que aunque

los días estén contados y se oiga  “poco te queda”

es saludable no transigir con la muerte.

III

Suena la música ornitológica con todo su encanto ,

Resuena  a lo lejos el chiste ontológico

y más de cerca se ríe con las encías en rojo

el hombre digno que dijo a un tiempo

en la pasión, epifanía y meditación, en la secta

O la comida profética de la palabra:

Decido Inmolarme.

Sus palabras sin eco  trajeron acompañando

un aliento de entraña joven proveniente

de  las islas más remotas, de las más insanas.

Trajo consigo el hedor del cuerpo, trajo consigo

el cuerpo entero  parido por completo desde la Idea

y  renacido tan mortal y bello, de   carne dulce.

En su sombra casi nocturna, pura sábana,

amamantaba a los hijos con gran supremacía:

amamantaba no a gemelos, sino a mellizos

Como un lobo salido de su figura

y transfigurado en bestia mesiánica.

Daba sin cambiar a sal, daba y no lo hacía

Porque en un mismo acto la palabra era incapaz

de Decir que también  era ofrenda .

 

El Tercero  habló  un segundo y su voz permaneció

interminable en la conciencia del Hombre

y la Mujer.

El hombre murió, la muerte inmortalizó lo efímero.

La mujer murió en el hijo, el padre renació en él

pero su voz jamás fue escuchada: inmortalizó la carne.

In Memoriam Amor

Etiquetas

In Memoriam Amor

Dedícate al reductio ad absurdum.

Criminalizada está la caricia.

Sexo el labio, la imagen del labio: la carnicería es sexo!

La piel…rasgada con el esperma: hasta el papel la rasga!

Ahogando los flujos al embrión: todos son nonatos!

Tu caridad es para la amistad: ya no existe nada más!

 

Has abandonado el Amor.

 

No como arco y flecha resquebrajados,

Vendado mito en lienzo o mármol.

No.

La soledad deificada entre el fuego,

hormigas que nutren el lugar escondido

devorando el tuétano  porque la orden es la orden.

 

Agoniza el amor.

 

Vence la   vida tan lejana a la muerte.

Busca cartesiano, barroco, maldito, más difunto…con el alma condensada.

Quebrado en dos…sin número

Has mostrado imágenes muertas, perro enjaulado- comida de piedra.

                              HA

                                                        MUERTO                       

Discordia

Traba de lengua lengua

Cometa de poca humedad

Rueda rueda con filos

Lame la panza del glotón en la fiesta

Lame con soltura el cordón del bebe

calla el silencio ignorado

Molesta a la denuncia, a la queja, al que calla

Raja de pies hasta más abajo a  la Carencia

falta mucho, ¡raja!, llénalo.

Repite conmigo : hombre

Repite para ti: mujer

Diles: niño

Desgarra con labios  la córnea del árbol

Arremete con el dedo mojado

los ladrillos de la ciudad: Nefelococigia!

Calma en la locura de un punto

haciendo dos puntos más y continúa.

Respira con los pies, cierra tu ano

tapia el oído, tu nariz con una cadena

Un féretro en tu sexo.

Que lave tu existencia el dedo

Encarga  el mundo al ojo

Déjalos que trabajen,

que reciban su sueldo

Recibe tu paga

Estás inmolado

Sangre a ti

Pequeño dios.

Resaca de desamor

Desmenuzarte en aras de un segundo

de unión, y descubrir que te desgranan,

que sólo te quitan arena para dejarla volar

al viento. Poco a poco te desmenuzan

sin posibilidad de retorno.

 

Pero no seas orilla, no seas quien note

el mar en los labios y sus frecuentes partidas.

Deja ya mal puerto que  te avasalla con mil anclas,

hiende tu quilla al viento

y déjate llenar las velas.

Porque has de ser bravo viajero

Entre olas, plata y cielo.

 

Roba alas al albatros, nuevo príncipe del mar,

que has de escabullirte entre la espuma vivaz,

y engendrarás fértil un séquito puro

que no ha de saber más

que estuviste varado

sin ansias de zarpar.

La frágil amistad del hombre

 

Los ojos en blanco como lienzo  virgen.

 

Visito las casas y todo un vecindario,

de una en una hago fogata.

Y leo en el humo la soledad que me lleva:

las ascuas se elevan y sonríen mi privilegio.

Y llueve luego, y en el chaparrón quedo disuelto

como un líquido negro quedo tendido.

Inútil esencia en la ceniza y carbón.

 

Tu desde lejos miras y sonríes, y te llevas

la última brizna de ardor para alumbrar tu camino.

Y te llevarás acaso mi olor a humo, humedad,

algún palpitar de sangre, alguna pizca de calor.

Sin fuego ni luz ni los ojos con que me sonreías

me elevo hecho Cíclope, hecho otro.

Monstruo  que ya no titubea reconociendo su ocaso

y abandonando cuanto fue vil ilusión, vivo la noche

sin fin.

Desembarco

Etiquetas

, ,

Aletargada la mano,

el dedo fiel,

la insignia de la soledad viajera

el descontento  irónico,

la sorna del cortés.

Come, emboca, mastica…

Saborea. Haz de tu lengua

instrumento de vida, saliva, saliva y lame;

retrocede, y de un salto lenguaraz

culmina sin freno y… oculta. Sé nocturno

crea estrellas y todo un firmamento;

enlaza, une y, después, como bífido ser

desmáyate con la compañía del placer.

…vuelta en cinco segundos”

Etiquetas

, , ,

Pasarán los años como granos de arena,

los pies se extenderán como raíces

al charco más cercano.

Desespera en el vidrio

la tormenta del devenir,

más pesada cuanto menos vives.

Más oscura la corteza cuanto más esperas en la contemplación precoz.

 

 

                                                                           Mirar sin nada que ofrecer,

más que la calma del corazón sordo.

Atenerte  a la respuesta:

son los puños con los dientes

y aquella arruga del tímpano hasta la nuca

que escupe cólera

y  en ánforas te reserva

la inmundicia de la desgana

la podredumbre de la malicia.

 

Viaje de ida, y vuelta en cinco segundos.

 

Llueve ingrávida sobre el polvo

la ajena esencia del reloj.

 

Camina ligera la brisa, se agita la arboleda;

Gime en soplos el aire, tiritan ramajes y cortezas.

 

Compiten atortugadas las piedras del camino…

 

En piano trota la mano sobre la madera del banco;

cierra, abre, ocaso rápido, nada nocturna, y vuelta a empezar: Sol.

 

Derruye ya la pared del huevo: sé ahora opuesto del espejo.

Piensa:(              )-nada- porque la piel te tira hacia el abismo,

cae ya en la importuna calamidad del ingenuo.

 

Desecha todo, que nada es correcto.

 

Desengáñate de la sabiduría

que toda es barata, que toda mata al hombre sano.

Enemiga es del hombre que mira al Sol sin altivez, sino de igual a igual.

Enemiga es de la piel helada, del labio descarnado, de la fluctuante sangre.

Enemiga de la daga de tres filos engarzada en el costado que no llegas.

Archinenemiga de aquel ojo que mira sin parpadear porque desea teñir de diamante la llama.

 

Descansen en el llano que el desierto continúa, dedos musicales

preparen su réquiem si no emprenden el sublime canto de carbón y aguamarina.

Ebrio de bondad

Etiquetas

Serpiente agazapada en su espalda

mira cómo aquella estatua

no deja que su mirada baje al suelo

sino que se ciega mirando al Sol, mirando al cielo.

Escucha  venenosa y mortal diosa,

que en tu lengua cifras las vidas

como tu presa canta alabando

su cobardía, animalillo encarcelado en barrotes

de delirio; es felicidad la suya que cree que está a salvo.

Pero tú has de retorcer con todos tus anillos

y decirle con furia, dolor y colmillos

¡Mira, que esto no es el Paraíso!