“ELEKTRA.- ¿Qué debo decir? Enséñamelo, sirve de guía…

[…] CORIFEO.- Di simplemente  “cualquiera que dé muerte por muerte”.

ELECTRA.- ¿Y es piadoso que yo eso reclame de los dioses?

CORIFEO.- ¿Cómo no va a serlo devolver mal por mal al enemigo? “

“Las coéforas”, Esquilo

 

Su sabor lo distingue y  como

el desenlace de un escrito negro

sólo se presta en el momento determinado.

 

Felonía del macabro que en la entrega se pierde,

asalto de indios enfurecidos que derrumban

el muro de brazos y piernas impidiendo la huida.

 

Unos, los antiguos,  en  triclinios de aguamiel y vino mezclado

cultivaron mesurados en tragedia;

los otros en el delirio de la muerte hicieron

en la piel sus tormentos, en sus vidas el fruto terrestre:

loca deidad que tienes tu altar en

toda la carne india que se levanta con los pies izquierdos,

la garganta enlazada a la soga, el diente reclamando su derecho.

 

VENGANZA,

arde con tu madera de rencor, tus ínfulas de dignidad,

tu redención en la sangre, amor por encima de la vida.

 

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