Es supuesta la enfermedad de todos

cuando miran sin extrañamiento

la enfermedad que te posee.

Hacen de ti,  solitario, el que  anda

tan sano con su vocación.

El que se queja sólo,

hace saludos a su mañana,

o aquel que es un productor de suicidios está

tan lleno de vida como manzana colorada.

Los demás se quejan por enfermos

su psicosis está en su insania,

el virus irremediable de su perdición.

Esta huella no tiembla, que aunque

los días estén contados y se oiga  “poco te queda”

es saludable no transigir con la muerte.

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