La carne fresca , sanguilonienta, tiñe

todo cuanto toca y  lo cubre con rubor;

Del mercado el manjar del que todos

con dientes y garras quieren un bocado.

Frenesí  del predador, del feroz su presa.

 Cuchillo masculino de filos febriles

amenazas la cordura del sabio,

y hostil y sanguinario  truecas

en bestia  lo más humano:

al hombre  en carne,

los sentidos vuelcas.

Y  me tienes

mordiendo

tus labios.

(¡LLENO DE SEXO

OLOR QUE DA UNA VORAZ HAMBRE

FUNDIENDO LOS HUESOS

CREANDO NUESTRO CUERPO

EN LA SIMBIOSIS DE TODO

QUE CUANTO MENOS ES NUESTRO PRIMER CAOS!)

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