No  me llevaré los abrazos en el equipaje,

los besos se quedarán enterrados en la noche,

y  todo para ti será: el más hondo silencio

y  ninguna palabra de desprecio.

 

Hoy camino y ya soy sombra, ningún rastro para que me sigas

ni la huella  a lluvia de mi pecho, ni la suave ondulación que peinaba tu centro.

Desecho los recuerdos, uno a uno los lanzo al viento

para que nadie los vea ni yo los  retenga.

 

Incendio en mi vida tus caricias y sonrisas,

tus tímidas palabras cargadas de romance

que hoy acompasan el silencio que te dejo,

porque sordo en mis adentros, no cargaré con tu nombre muerto.

 

Con Silencio, Partida y Memoria Muerta ofrendo hoy tu cuerpo,

las cartas de mi derrota, las canciones de combate y pasión,

son hoy los regalos de tus exequias.

 

 Amor fallecido.

No serás más carga ni fastidio.

Nada serás.

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