Hilvana delicadamente  cada centímetro,
aire inspirado y exhalado en boca ajena.

(Los peces de las palmas siempre
juntos en el mar, en el viaje sin remos;
no hay islas perdidas, el marinero Tiempo,
sólo canta sin maldad la sirena)

Unge de oro y plata cada verso de la saeta
colorada erupción el aura que los empapa.

(Busca envanecido en los rumbos de poetas
discrimina a la ciencia, se refugia en la arena;
verterás vino, ruptura colorida  para crear
en tu solsticio  el oasis de Primavera)

Tintinea el cincel, y con más ahínco trabaja
que no es alhaja, sólo dos labios en beso:

Desmiente. Demuestra, decora que lo hecho con tus manos
será desde ahora hasta siempre reflejado  en fuentes de Aurora
que sea conocido sobre la muerte como Victoria.

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