Triplicas mi dosis máxima

eres estampa de éxtasis permanente

consternas la piel y la deterioras de gritos.

 

En el fuego de este infinito abrazo

se desploma la melodía del latido,

el  garrotear continuo

de esta maquinaria.

 

Desciendo al infierno mismo

para verte un segundo, y confundo lo que Es

para saberme mintiéndome y acercarme:

“¡Consúme!” A cada instante Eco hago.

 

Y aun así, es la fragancia

que me suicida

la que aparece en restos

entre estas  uñas.

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