Acógete a lo profundo, entre azúcar y canela,

entre la floresta de dulces y familiares caricias..

Yo te esperaré cuanto necesites para asegurarte

que mis ojos no guardan ningún oscuro lugar,

te esperaré hasta que aquella arruga que cruza mi frente

sea para ti el vestigio de la sonrisa que dejas como estela,

esperaré en el  oscuro río

y  cada segundo en  mi boca perdida de tus labios

será un trago de café del río,

el amargor del perdido momento

en que estás, si no fuera de mí,

en el último suspiro del día, en la última gota del río.

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