Buscando consuelo se arrimó el felón.

De la caricia en corazones ajenos

arribó al más estrecho cerco de intimidad.


Descosiste la bandera apátrida,

me  detienes  en un puerto, máxima cerrazón

en que la pasión dejó

su oficio,  enclaustrada con ojos vidriosos.

Tirana, sin control ahora es

una concubina venida  a más

en el trono de un emperador.


Indigente, trotamundos, fruto de la imaginación;

él gobierna ahora en el cieno

de un punto, seas santificado,

 luchas con cruz,

 marcas un panteón.

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